miércoles, 25 de febrero de 2026

CORRETEADOS Y TUMBADOS


Imagen: Blog Del Narco


Irónica es la vida: los cuerpos de elementos de la Guardia Nacional, despedazados por las balas del Cártel Jalisco Nueva Generación, yacen al pie de una lona publicitaria barata donde se anuncia un evento «familiar» de música regional. Sí, los efectivos muertos sirven ahora como un infame pie de foto para grupos que glorifican a los criminales que acaban de arrebatarles la vida a hombres y mujeres que, sin saberlo, se embarcaban en su última misión.

El 22 de febrero de 2026 queda marcado como uno de los días más oscuros en la historia moderna de México, pues se logró abatir a uno de los capos más brutales, sanguinarios y temidos del país. «El Mencho», como era conocido, fue herido de gravedad durante una operación militar del Ejército Mexicano y murió mientras era trasladado en calidad de detenido a la Ciudad de México. Esto desató una serie de actos violentos que, a diferencia del famoso Culiacanazo, afectaron a más de 20 estados de la República.

Elementos de la Guardia Nacional y el Ejército se enfrascaron en violentos enfrentamientos. Durante los días siguientes, las redes sociales se han llenado de videos y fotos que retratan el fiero combate de ambos bandos, aderezado con una banda sonora de narcocorridos y apología a la violencia. Despreciable por demás que la música juegue un papel tan importante y funesto en esta orgía de lo atroz. ¿En qué momento las redes se convirtieron en un espectáculo de sangre y fuego? Un matadero amenizado por corridos tumbados nos parece lo más normal y hacemos burla del suceso.

La fotografía que presento al inicio no solo es una muestra de que lo que consumimos es el reflejo de nuestra sociedad: letras que ensalzan al jefe criminal, idolatrando la vida del capo que creció en la miseria, pero se forjó un nombre a punta de balazos y descabezados. Es un grito de una sociedad que se refugia en el ensueño de una vida mejor sin importar vender su alma al diablo con tal de llenar el estómago y el vacío de sus anhelos. Costó la vida de más de una veintena de uniformados y de una cifra aún más elevada de mexicanos abandonados y hambrientos, en su mayoría jóvenes.

Y como se ha dicho antes, en la guerra los jóvenes mueren y los viejos charlan. La presidenta dio su pésame, un general lloró la tragedia y no descartemos que los poderes se hayan sentado a negociar sobre el destino de nuestras vidas, dejando al país bajo la espada de Damocles. Hoy se respira una calma sospechosa, pero el clima es frío, vaticinando algo más allá de solo la caída de un líder criminal. Porque, al igual que las balas, los fragmentos causan más daño.

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