TEHUACÁN: CIUDAD DE INDIOS
En esta semana se festeja la compra de dicho título a los
españoles y el reconocimiento de "ciudad" en 1660, al precio de
aproximadamente 4,000 "de aquellos pesos". Para conmemorarlo, no hay
mejor manera que un festival "cultural": Xopan Xiuhmeztli.
Porque hay que apelar a nuestra historia, como siempre.
En los últimos días, se ha hecho constante la violencia y la
muerte en la ciudad. La semana pasada, un motociclista quedó muerto a mitad de
la Adolfo López Mateos con el cráneo reventado; una mancha de sesos, sangre y
grasa humana persiste días después, mientras los perros callejeros pasan a
lamer restos de carne por el hambre que tienen. Días antes, otro motociclista
fue arrollado por un transporte pesado que le amputó, de un solo tajo, la
pierna; un corte brutal que le ocasionó una hemorragia intensa. Su pierna salió
disparada a varios metros del lugar del accidente. Asaltos, apuñalados,
policías baleados y operativos fallidos son el pan de cada día.
Ni hablar de las ejecuciones del crimen organizado. En este
mismo periodo de tiempo, se encontraron a orillas de carretera varias bolsas
negras con los restos de algunos pobres desgraciados cortados en trocitos. A
plena luz del día y, de nuevo, con perros ferales alimentándose de los restos.
Las autoridades dicen que, al ser en las afueras, prácticamente no corresponde
a la ciudad; como si el crimen entendiera de divisiones geográficas.
La ciudad celebra su festival cultural con algunos eventos y
conciertos gratuitos para la familia: K-Paz de la Sierra, Cañaveral y Moenia
son los platos fuertes. El edil municipal invita a gente de otros estados y
municipios a visitar la ciudad, ofreciendo seguridad en su estancia. Mientras
tanto, dos calles más adelante, los taxistas protagonizan una pelea contra
choferes de aplicación a pesar de la presencia de elementos de seguridad. Y
como en aquellos años, se usa el dinero en una mentira que apenas se sostiene
por sí misma, pues los problemas siguen y la violencia azota. Resulta curioso
que uno de los grandes invitados sea El Gran Silencio, justo como el que
hacen los medios de comunicación y algunos “conformes” registrados en la nómina
municipal.
La violencia se apodera del mundo. No son demonios
controlando las almas de los hombres y mujeres, desatando su agresividad y
frustración; es algo más simple. Nadie se atreve a notar lo evidente: la
montaña de basura —como la del mercado La Purísima— debajo del tapete. El
tejido social está tan roído que solo era cuestión de tiempo para que se
hiciera jirones.
El hombre es malo por naturaleza y necesita solo un empujón
para apalear al vecino con tubo y cadena. Es como si hubiéramos vuelto a la
edad de las cavernas, una etapa que, al parecer, nunca salió del ADN de algunos
especímenes que llamaremos Australopitehuacanerus.
Hace más de 360 años pagaban por "libertad y
autonomía"; hoy pagan para maquillar su incompetencia. Y lo peor, es que
ni siquiera conservan el título original: Autoridades municipales buscan en
archivos nacionales y han solicitado a la Embajada española alguna copia del
documento de la compra del Título de Ciudad de Indios, debido a que el
documento original se encuentra perdido desde 1950.
Se me hace tarde para ir por mis jitomates; 45 pesos el kilo
es un balazo en el bolsillo...

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